domingo, 24 de febrero de 2013

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"La persona que realmente puede perturbar tu estado de paz es aquella que te recuerda que no te encuentras verdaderamente en el estado de paz o iluminación que brota de la confianza. En ese momento, esta persona se convierte en tu mejor maestro, y es a ella a quien debieras dar las gracias, y a Dios, por haberla enviado a tu vida.
Cuando llegue el día en que puedas trascender la cólera, la rabia y la alteración que esa persona parece provocar, y decirle: «Gracias por ser mi maestro», habrás reconocido a un compañero del alma."
WAYNE DYER

Cuídala...

 Cuídala... Pero no la cuides del amigo que la piropea... ese no es el enemigo. No la cuides del compañero que la invita a salir... ese no e...