jueves, 3 de enero de 2013



Después de un tiempo


Después de un tiempo, 

uno aprende la sutil diferencia 

entre sostener una mano 

y encadenar un alma, 

y uno aprende que el amor 

no significa acostarse 

y una compañía no significa seguridad 

y uno empieza a aprender. 

Que los besos no son contratos 

y los regalos no son promesas 

y uno empieza a aceptar sus derrotas 

con la cabeza alta y los ojos abiertos

con la gracia de la mujer, 

no con el dolor de un niño 

y uno aprende a construir 

todos sus caminos en el hoy, 

porque el terreno de mañana 

es demasiado inseguro para planes... 

y los futuros tienen una forma de 

caerse en la mitad. 

Y después de un tiempo 

uno aprende que si es demasiado, 

hasta el calorcito del sol quema. 

Así que uno planta su propio jardín 

y decora su propia alma, en lugar 

de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, 

que uno realmente es fuerte, 

que uno realmente vale, 

y uno aprende y aprende... 

y con cada despedida uno aprende...



©1971 Veronica A. Shoffstall

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