jueves, 9 de mayo de 2013

Algunas veces, de repente, aparecen personas a nuestras vidas con el sentimiento y la intención de compartir todo su amor con nosotros. Cuando suceden estos cambios, es bueno primero pararse un momento, observar nuestro interior y sobretodo escuchar nuestro corazón. Si sentimos que nuestro camino va en otra dirección, siempre hay que ser fieles a nosotros mismos, pues es nuestro propio corazón el que nos indica el camino hacia nuestra evolución. Dar las gracias a las personas que deseaban compartir su gran amor con nosotros, bendecirlas y desearles toda la felicidad para sus vidas, pues el hecho de que tales personas hayan sentido dentro de sus corazones el impulso y el deseo de compartirlo con nosotros es todo un honor y bendición.

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