No te quedes ahí
sé que a veces las fuerzas
parecen ausentarse
y no es así
debes saber que tienes más fortaleza
en tu alma de la que piensas
que tienes un talento natural
para continuar y aceptar
que eres arte puro
la energía de las moléculas
y átomos transformándose de manera
constante
y que a pesar de todo
tienes sin remedio
el derecho a la alegría como todos
los seres que habitan
en este mundo
sé que despiertas con desgano
que te irritas, que te duele la cabeza,
que donde estás mejor
es durmiendo.
Cambia unas pequeñas cosas en tu vida,
no salgas ya tanto
con nadie que no te motive a evolucionar,
reduce la comida chatarra,
no te desveles o si lo lo haces
que sea porque trabajas para construir
lo que tanto estás buscando,
sal a caminar, corre, come más verduras,
haz una meditación
ya sea tocar un instrumento,
bailar, entrar a un grupo de pintura,
acampar junto a un lago.
Recuerda que estás vivo
todos vamos a dejar este mundo
un día, ya llegará tu hora
cuando te toque, por lo pronto
no tiene caso que te tires
a apagar tus ánimos, a infligirte
dolencias en el cuerpo
que sólo están en tu imaginación.
Sánate, todavía puedes, lee más,
escucha a tu corazón,
ayuda a otro que se lo ande
llevando la verga también
y entenderás que uno no se sana
si no sana a otros.
Disfruta cada aliento que des, cada respiro, percibe el milagro de los millones de años para tener una conciencia. No te quedes tirado, es una tristeza darse por vencido sin haber derramado la última gota, sin cruzar el camino y sentir el dolor de los pies.
Haz como que nada sucedió y comienza de nuevo, de ser necesario en otra ciudad, otro país, o tal vez sólo en otra casa. Ve lejos o quédate, escucha lo que dice tu corazón, él es sabio, es la guía que nos se conecta con el propósito. Y no te tires a desanimar, desganar, todos estamos en medio de una batalla y lo que necesitamos es el ejemplo de los otros para no dejarnos caer. Toma consideración de los que no han tenido las mismas oportunidades que tú. Gozas de un privilegio que no has valorado. No te quedes ahí, no te apagues todavía, es sólo pasajero, recuerda. Siempre puedes usar tus desventajas para superarte.
Del libro Mezcalero de Quetzal Noah
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